De la amalgama de recuerdos
que atraviesan los instantes
-al tiempo que los regeneran-
en un ahora que ya no es antes,
despista la puesta del sol
que sale todos los días
(y nunca lo hace del mismo modo).
Esperás, anhelante,
un resquicio, no más sea,
de proyecciones poco vagas
más certeras,
verdaderas,
duraderas…
¡rameras!
Inútil consuelo de autopista
que pretendés atravesar
tranquila en quinta.
Retorcijones de azar
que se entremezclan en el paisaje nuevo
que viste ya tantas veces…
Aún así decidís decirle que sí,
asentirle, sentirlo.
Una vez más.
Rompiendo risueña
con el miedo en medio
del siguiente paso
(por si acaso…)
Dirimís,
derretís,
diferís
hasta que nuevamente tirás los dados
Los dedos donan su destreza de último round
y deshacés todos los collares
que habías querido
que
te
cuelguen.
El juego comienza,
Una vez más,
Una vez menos.
Una vez de nuevo.


Simplemente impresionante. Me gusta demasiado.
ResponderEliminar¿Puede una vez, si hablamos de "unicidad", ser "de nuevo"?
Un ahora ya no es antes, pero eso es algo constante, entonces, ¿Hay ahoras que pueden ser antes? Por supuesto.
Sí, las proyecciones son rameras. Todas. Hasta que uno lo baja a tierra, lo hace propio- si es que puede hacerlo- y así consigue desprostituirlas para que lleguen a ser libres, a ser sin esa necesidad de intercambio...
Un mismo paisaje siempre es nuevo, gracias a la luz, o al menos así podían llegar a postularlo algunos señores, ¿los impresionistas? entre otros, tal vez... no lo sé... sugiero...
Ah... me encantó!!!!